miércoles, 14 de diciembre de 2011

TIP de Interpretación Musical: sobre Tresillos

Bastante a menudo observo a colegas incurrir en un "sutil error interpretativo" bastante típico, que paso a comentarles...

Cuando en una obra -que está en compás de 2/4, 3/4 o 4/4- aparece escrito un *tresillo*, el músico quiere hacerlo *más expresivo*, y toca dicho tresillo modificando su ritmo haciendo la primera nota más larga y las otras dos más cortas, transformando dicho tresillo en la célula *corchea - semicorchea - semicorchea*.

Esto da por resultado la transformación del tresillo (que es una célula de tipo IRREGULAR) en una célula de tipo REGULAR.

Un ejemplo de esto, el pequeño solo de clarinete de las Danzas Polovtsianas de la ópera "El Príncipe Igor", de Alexander Borodin. Contiene tres células rítmicas distintas: empieza con dos corcheas y una negra, después un tresillo de corcheas y una negra, y termina con una corchea, dos semicorcheas y una negra.


El clarinetista, para hacer más expresiva la nota aguda (el DO del 3er. tiempo), se queda más tiempo en dicho DO y entonces ya deja de escucharse el tresillo escrito y queda igual a la célula siguiente (una corchea, dos semicorcheas y una negra). Justamente, la "gracia" rítmica de este pasaje de Borodin es que son tres células parecidas pero DISTINTAS.

Este "vicio" de interpretación lo he escuchado en muchos otros casos, y podría citar más ejemplos.

Por esta razón yo creo que cuando tenemos que tocar un tresillo (especialmente en tempo lento o moderado), la CLAVE es la 2da. nota del tresillo, para que quede bien definida su característica rítmica.

Esto fue todo, solamente una pequeña reflexión, espero les haya resultado valiosa y los haya hecho pensar. 

Prof. Gabriel Blasberg

martes, 13 de diciembre de 2011

Homenaje a la organista Adelma Gómez (1934-2011)

LA ORGANÍSTICA ARGENTINA ESTÁ DE DUELO - Adelma Gómez (1934-2011)
Escribe Osvaldo Guzmán

Por un instante, el 14 de noviembre de 2011, los órganos de Buenos Aires acallaron sus tubos simbólicamente como signo de recogimiento y homenaje por su trágica desaparición, como consecuencia de un accidente de tránsito después de una penosa agonía de una semana.

Esos órganos que en los ciclos de su creación cantaron las cumbres gloriosas de Bach, Mendelssohn, Franck, Messiaen, por sólo nombrar a algunos.

Durante más de treinta años, “Música de Órgano en los Barrios”, “Festival Permanente de Órgano” y “Festival Internacional de Órgano”, fueron punto de encuentro de organistas y de un público ávido de escuchar esta música.

Numerosas restauraciones de instrumentos de esta ciudad, fueron el resultado de una voluntad de acero para obtener los medios luchando contra la burocracia, la incomprensión y el desconocimiento. 

El “Día del Organista”, creado por ella tomando como referencia la fecha del 8 de noviembre, aniversario de la  muerte de César Franck, casualmente fallecido también en un accidente callejero y establecido a posteriori en el segundo domingo de ese mes, constituyó todo un hallazgo.

Reunidos en la iglesia de San Juan Bautista, más de quince organistas compartíamos la música de órgano en un recital de más de cinco horas.

Siempre en pos de un proyecto nuevo, su última entrega estuvo representada por un ciclo de órgano en la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes de Santos Lugares, Prov. de Buenos Aires, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación.

Las obras de compositores argentinos encontraron siempre un lugar en sus programas de concierto: así escuchamos a Rodolfo Arizaga, Horacio López de la Rosa, Ariel Ramírez, Alicia Terzian, René Vargas Vera, Eduardo Aleman, Augusto Rattenbach, entre tantos otros.

En su actividad como intérprete, realizó más de veinte viajes a Europa, llegando a ciudades como Moscú y Riga en la ex Unión Soviética.

Fue distinguida con un premio Kónex de Platino por su trayectoria y fue la primera como organista sudamericana en ser requerida para formar parte del Jurado del trascendente Concurso Internacional de Chartres.

Su desaparición deja en la organística argentina un inmenso vacío; así como Julio Perceval y Héctor Zeoli constituyeron pilares en la materia en generaciones anteriores, Adelma Gómez, a quien están dedicadas estas líneas, no lo es menos para la nuestra, marcando con su sello los últimos treinta años de la actividad.

Osvaldo Guzmán
Organista Titular del Santuario Nuestra Señora del Rosario de Pompeya de Buenos Aires