domingo, 9 de octubre de 2011

¿Hay demasiados músicos clásicos?

Comentario previo de Gabriel Blasberg:
Navegando por la web encontré este pequeño artículo, que me parece muy inteligente y coincide con ideas que yo pregono desde hace mucho tiempo. Lamentablemente no sé el nombre de la persona que lo escribió.
Pero cito la fuente: http://felinofurioso.blogspot.com/2006/04/demasiados-msicos-clsicos.html
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¿DEMASIADOS MÚSICOS CLÁSICOS?

Cuando uno tiene la oportunidad de ver un programa televisivo de unas cuatro décadas atrás, es fácil darse cuenta que los músicos tenían más oportunidades de trabajo: casi todo programa en vivo transmitido por TV contaba con un grupo de músicos, y se podía ganar regular dinero de 'gig en gig'. En los últimos años, la tecnología los ha traicionado y reemplazado en muchas áreas.

Hoy en día muchos músicos que se gradúan de algún conservatorio - un centro musical altamente especializado y competitivo - pronuncian más y más el "no hay trabajo". Las orquestas sinfónicas disminuyen, y no son las favoritas de las nuevas generaciones. Claro, si tocas oboe, hay que esperar unos diez años o más para que se abra una plaza en la orquesta sinfónica local, y formar parte de la gran fila de oboistas que como tú, han estado esperando esa misma oportunidad. Esta realidad se extiende para cualquier instrumentista de viento, ya que por tradición, una orquesta debe contar con dos flautas, clarinetes, fagots y oboes - aunque frecuentemente se requiere un corno inglés o un clarinete bajo extra, entre otros. Las oportunidades de formar parte de una entidad musical estable son muy escasas. Pero existen muchas otras posibilidades.

Cada año varios músicos académicos - los llamaré clásicos para seguir la tradición - abandonan los conservatorios para enfrentar la vida real... y se dan con un fuerte golpe con esta, ya que no se sienten preparados. La mayoría no lo está.

Todos ellos pueden tocar conciertos, sonatas, piezas modernas y a veces se atreven a formar parte de algo experimental. Pero ¿a cuántos de ellos les inculcaron la habilidad de hablar en público, de disfrutar el escenario, de explotar el escenario de acuerdo con la música que interpretan? ¿Cuántos de ellos podrán escribir aceptablemente su CV, o algún otro documento como una carta en otro idioma, para solicitar información o una invitación a un prestigioso festival? ¿todos ellos están a nivel para enseñar a otras personas que no desean inscribirse en el conservatorio y sólo quieren aprender música "ligera" por diversión?

Parte de la formación de un músico clásico es el estudio de la armonía, y luego que terminaron de asistir a la última clase, muchos no se vuelven a interesar en ella. Por eso, la gran mayoría de músicos clásicos no pueden hacer un buen arreglo de una canción popular, y ni hablar si intentan tocarla. Me he encontrado con varios músicos que no pueden hacer adaptaciones, arreglos, enriquecer la armonía de un tema o componer una miniatura. Ellos mismo se restringen de oportunidades. Sean honestos, ¿cuándo fue la última vez que vieron en vivo algún concierto de Mozart con una cadencia improvisada? Son contadísimos los clásicos que están en la capacidad de crear sus propias cadencias, y tener los cojones de tocarla en público.

Pero creo que la culpa no es de ellos, de esa mayoría - hay grandes excepciones - sino de los centros de formación mismos. Los alumnos confían su educación a esas instituciones, y en sus sistemas que poco han cambiado en las últimas décadas. Los conservatorios ¿han considerado que un músico puede/debe ser capaz de desenvolverse en otras áreas musicales, además de tener un sólido comando de su instrumento? ¿Se les enseñan el lenguaje 'pop' a los compositores? ¿Serían capaces de arreglar un tema de 3/4 en Reage? Los músicos 'populares' si lo hacen...

Tengo el fuerte sentimiento que hay demasiados músicos clásicos incapaces, mutilados, ciegos y en los extremos, sordos. Trabajo aún existe, pero no para ellos, ya que no fueron educados a la par con las necesidades y requerimientos de hoy en día. Y aún peor, muchos de ellos no recapacitan en la necesidad de crecer como músicos. Que un cornista toque en una producción que incluye cuecas o tangos no lo hacen menos 'serio' o 'clásico' sino todo lo contrario: lo engrandece como músico, expandirá su experiencia sonora y su mente estará más receptiva a otros requerimientos que le demanden en su trabajo, más allá de Mozart.

(Extraído de: http://felinofurioso.blogspot.com/2006/04/demasiados-msicos-clsicos.html)

4 comentarios:

  1. Es como cualquier carrera: un médico tampoco va a avanzar ni será reconocido si se queda en lo que aprendió en la Facultad y no se actualiza. La cuestión es que el conservatorio proporcione más herramientas; es uno mismo el que después tiene que aplicar lo que aprendió, mezclándolo con la resolución de las inquietudes con las que ya carga. No hay que robotizarse... pero en ningún aspecto de la vida.

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  2. Pedro Antonio Vargas9 de octubre de 2011, 15:59

    Estoy totalmente de acuerdo con cada uno de los conceptos vertidos en el artículo, ya que con los músicos "académicos", pasa lo mismo en cualquier lugar del país y seguramente en todas partes del mundo.

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  3. Franco Faccio Marchetti9 de octubre de 2011, 16:00

    El artículo es para ponderarlo muy seriamente. No comparto todo lo que dice el articulista, pero tiene mucha razón cuando dice que hay demasiado músicos clásicos que no pueden incursionar en otra cosa que no sea lo que han estudiado en el conservatorio. Yo soy músico de conservatorio y he tocado en sinfónica durante 50 años. Pero mis necesidades financieras me han obligado tocar las más disparatadas partituras clásicas y populares, desde Mozart y Beethoven hasta el bolero y el raeggeton. He hecho arreglos para grupos populares, bandas y sinfónicas. He tocado de oído cuando ha sido necesario y todos mis conciertos que interpreté tienen la cadencia de mi producción. No me considero un genio ni un nerd, solamente un músico que ha sabido emplear los conocimientos recibidos y puestos al servicio de la música. Bien es cierto que hay músicos clásicos que son unos dinosaurios incondicionales, desgraciadamente la gran mayoría, pero todo depende de cuan joven se sienta uno, a mis 69 años todavía estudio y participo con jóvenes en agrupaciones populares y clásicas, como he hecho toda mi vida y espero seguir haciéndolo hasta que mi cuerpo aguante.

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  4. Adhiero en mucho de lo que se dice, pero planteo lo que me dijo el vicedirector de un conservatorio, y es que no hay centros de formación dedicados netamente a la música "popular" (ya es tiempo de que nos dejemos de sectarizar la música, la única diferencia entre la "música académica" y el resto de las músicas es que esta SE ESCRIBE y las otras no), ya que el "músico popular" (yo prefiero llamarlo "músico") aprende el oficio sobre la marcha. Lo cual me parece injusto, y muy acorde al pensamiento actual, donde todos queremos prendernos de la teta estatal donde una Mamá Fuerte nos dice que hacer, dónde trabajar y cómo hacerlo, mientras damos gracias a "Él" por todo lo que tenemos. Es deber del músico mejorar su laborabilidad, no depende de ningún instituto, ya que poniendo los obejtivos en las instituciones nunca se deja de ser UN ALUMNO, y se supone que el músico debería llegar a ser un artista. Y sí es verdad que hay una pléyade de músicos clásicos (casi una plaga diría), y lo que me preocupa es lo poco que se razona sobre el repertorio, y lo poco que se crea. Veo muy pocos "artistas", y muchos repetidores de tradiciones huecas y carentes de sentido. Y eso no es culpa de los centros formadores, sino también de los músicos, que se niegan a dar el paso al vacío que implica dejar de ser un alumno para ser un artista.

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